Esta semana empieza el Masters 1000 de Madrid, uno de los torneos más importantes y relevantes del circuito ATP y WTA. Ubicado en la capital de España, es el torneo más grande del país y singularidades como la altitud sumado a la superficie en la que se juega, en este caso tierra batida, lo hacen ser un torneo muy especial. Por otro lado, al estar ubicado en un mercado tan potente como es Madrid, el crecimiento del torneo ha sido exponencial, llegando a los 380 mil espectadores a lo largo de las dos semanas que dura el evento
El cambio a dos semanas
En 2023 el torneo trajo una novedad muy importante, el Mutua Madrid Open duraría 2 semanas y el cuadro crecería de 56 a 96 jugadores, teniendo una duración muy similar a la de los Grand Slam y equiparándose a la duración de los Masters 1000 de Indian Wells y Miami. Según palabras de Feliciano López, el ex jugador español y ahora director del torneo «Ganan los aficionados, los jugadores y por supuesto la ciudad de Madrid y todos los patrocinadores del Mutua Madrid Open». Este cambio, que empezó en los dos primeros masters 1000 del curso, se vendió aludiendo a la salud de los jugadores, ya que los torneos de una semana son muy comprimidos y los jugadores que llegan a las rondas finales tienen que jugar muchos partidos en días consecutivos, repercutiendo notoriamente en la salud de los jugadores y en consecuencia en el nivel de los partidos. Además al descongestionar el calendario del torneo, los fans podrían ir a ver a más tenistas en una misma sesión ya que no tienen que jugar tantos a la vez. Sin embargo, tras 2 años celebrándose este tipo de masters 1000, la experiencia nos dice que el aspecto económico es el motivante real del cambio. Los intereses comerciales se ven beneficiados al alargar el torneo ya que se venden más entradas y sobre todo el flujo de gente es más alto y durante más tiempo, otorgando una mayor visibilidad a las marcas que patrocinan el evento. Además, el gasto en restaurantes, hoteles, tiendas, etc aumenta de manera significativa.
Pese a esto, no se puede culpar a una empresa de carácter privado de querer ser más viable económicamente, teniendo en cuenta además de que esto favorece también a la ciudad en cuestión, que en este caso es Madrid. Sin embargo, sí es cuestionable cuando tales cambios empeoran la experiencia del aficionado.
Lo primero y más evidente es que actualmente por sesión hay menos partidos que ver, lo que llevaría a pensar que los precios deberían bajar significativamente. Sin embargo, los precios no se han modificado en absoluto, siendo ésto en mi opinión una tomadura de pelo a los aficionados que acuden al torneo. Por otro lado tenemos la experiencia del espectador medio que ve el torneo por la televisión, si bien es cierto que al ser más separado el calendario hay más probabilidad de que los grandes jugadores no coincidan en horarios, también es cierto de que hay una fragmentación del interés, ya que son muchos días de torneo y jornadas muy largas porque recordemos que alargar el torneo implica también ampliar el cuadro de manera notoria. Comparándolo con los torneos de una semana vemos claramente una reducción de nivel en las primeras rondas, menor emoción y menos cantidad de buenos partidos hasta las rondas finales concluyendo así, que el valor añadido es estrictamente comercial y que lo deportivo se ve sustancialmente afectado
El calendario y aspecto físico de los jugadores
Habiendo dejado claro que el aficionado pierde con este cambio, toca analizar el papel de los jugadores y de si realmente éstos se ven beneficiados como proclamaba la ATP al principio. Hay que aclarar que las opiniones entre tenistas pueden ser muy diversas, más aún si cabe con toda la tensión interna que hay dentro del circuito actualmente. Sin embargo, se puede dejar en claro varios aspectos, el primero y más positivo es que al aumentar el cuadro también aumenta el prize money, lo que en consecuencia es un mayor dinero sobretodo a aquellos jugadores de ránking más bajo que ahora sí entran en el cuadro principal y no tienen que jugar previas para asegurarse un puesto. El otro aspecto positivo a priori era el aumento de días de descanso entre partidos para los jugadores sin embargo, Carlos Alcaraz (nº3 del ránking) y una voz más que autorizada se ha posicionado en contra de alargar los masters 1000 declaró «Yo prefiero los Masters 1000 a una semana. Es mucho mejor para el tenis. Desde primera o segunda ronda vemos partidos de altísimo nivel: para la gente, desde primera ronda puede disfrutar del torneo y vivirlo con ganas, por así decirlo. Para nosotros, el hecho de ser a una semana hacen que se reduzcan los días fuera de casa, los días de una exigencia mental alta. Nos dicen que tenemos días de descanso entre partido y partido, pero al final no descansas, porque tienes que ir a entrenar, prepararte mentalmente… Cuando estás de torneo, mentalmente no descansas, y eso es lo complicado, estar dos semanas al pie del cañón y al 100%. Prefiero mucho más, aunque sea más exigente, los Masters 1000 a una semana» (Punto de Break. El tenista español no pudo ser más claro y explicó que este tipo de torneos agotan mentalmente a los tenistas al alargar el tiempo que pasan compitiendo. Este último aspecto también es preocupante y es que al alargar los masters 1000 el calendario se ha entendido todavía más ya que por ejemplo la gira norteameriana de Indian Wells y Miami ahora dura el doble que antes. La saturación del calendario ya existía antes de esta nueva estrategia con los M1000, así que la situación actual parece que se va a complicar con unos jugadores que no están dispuestos a competir los 12 meses del año.
El precio de las entradas y el acceso real: ¿accesibilidad o elitismo?
Como comenté en el anterior apartado los precios de las entradas no han bajado pese a ofrecer una cantidad de partidos menor por sesión, ésto no sería tanto problema si el precio de las entradas fuera económica, que no es el caso ya que la estructura de precios va desde los 10 euros, para la fase previa hasta los casi 200 euros por la entrada más barata de la final, esto obviando por supuesto toda la oferta de entradas VIP, palcos, abonos y demás experiencias.
La consecuencia de esto es la lejanía con el aficionado medio y el contraste entre los precios populares y la realidad de los asientos más demandados. Otro aspecto a destacar es la alta oferta de asientos vip y palcos en relación con la capacidad del estadio. Cualquiera que haya estado en las instalaciones o haya visto el torneo en directo le sorprenderá que medio estadio está ocupado por palcos, reservados en su mayoría para empresas, patrocinadores y famosos que acuden sólo en las grandes citas, afectando negativamente al ambiente del torneo. En consecuencia, esta distribución limita el acceso a los verdaderos aficionados, convirtiendo el evento en un escaparate social y sobre todo empresarial.
4. Propiedad y gestión: ¿un torneo español en manos extranjeras?
Desde 2022, el torneo pertenece a IMG, una de las mayores agencias de marketing deportivo del mundo y filial del grupo estadounidense Endeavor. La adquisición se realizó tras la compra de Madrid Trophy Promotion (MTP), la empresa española que gestionaba el torneo, por 359,6 millones de euros. El equipo directivo local, encabezado por Gerard Tsobanian, se integró en la estructura de IMG, pero la toma de decisiones clave reside ahora en la matriz internacional.
En 2024, Endeavor anunció una “reevaluación estratégica” que podría desembocar en la venta de activos, entre ellos el Mutua Madrid Open y el Miami Open, aunque no hay un calendario definido ni garantías sobre el futuro de la propiedad. Además Arabia Saudí lleva ya años peleando por conseguir un m1000 y con el calendario tan apretado quizás cambiar una sede sea más propicio que añadir otro torneo más. En consecuencia podemos ver como un torneo tan histórico como el de Madrid y que se celebra en un mercado tan importante para el tenis como es España, está en manos de intereses de empresarios extranjeros con capacidad de mover un torneo a miles de kilómetros por puros motivos económicos sin que los jugadores o los aficionados puedan hacer algo.
Otro efecto colateral son las concesiones de Wildcards, que año tras año causan una enorme polémica por la ausencia de tenista españoles. Generalmente estas invitaciones van destinadas siempre a tenistas muy mediáticos en momentos bajos, y que por tanto no han podido acceder al torneo de la manera convencional, o a tenistas locales con el fin de promover el talento nacional. Sin embargo en Madrid la mayoría de invitaciones se conceden a tenistas representados por IMG o con intereses alineados con la empresa. Un ejemplo claro ocurrió en la edición de 2024, cuando Roberto Bautista, que es una figura muy importante dentro del tenis español, y que tuvo que acceder al torneo vía fase previa, criticó a la organización por invitar solo a un español frente a varias otorgadas a jóvenes talentos internacionales.
Conclusión
Evidentemente, la experiencia del aficionado en el Mutua Madrid Open tiene muchos aspectos positivos. Si el presupuesto te lo permite claro, el evento tiene muchas cosas que ofrecer: la oferta de stands comerciales y gastronómicos es muy amplia, las instalaciones son modernas y cómodas, las pistas principales cuentan con techado y el acceso mediante transporte público es excelente. Centrándonos únicamente en la experiencia in situ, el torneo garantiza un ambiente vibrante y la posibilidad de disfrutar de grandes partidos. Sin embargo, no se puede obviar que el torneo parece haberse alejado progresivamente del aficionado tradicional, aquel que vive el tenis con pasión y sigue el circuito durante todo el año. La orientación del evento parece cada vez más enfocada en atraer a patrocinadores, empresas multinacionales, celebridades e influencers, en detrimento del seguidor genuino de este deporte.





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