Carlos Alcaraz: ¿El peso de ser el próximo Nadal? Expectativas, felicidad y el verdadero éxito
Alcaraz, el nuevo fenómeno y las inevitables comparaciones
El irregular inicio de temporada de Carlos Alcaraz y el reciente estreno de su documental en Netflix, Carlos Alcaraz: A mi manera, han vuelto a situar al joven tenista de El Palmar en el centro del debate deportivo. El murciano ha recibido numerosas críticas, tanto por sus resultados en este arranque de año como por su mentalidad, especialmente tras caer en torneos donde partía como favorito
Conviene recordar, que Carlos Alcaraz, con solo 21 años, ha logrado hazañas que ni siquiera los tres grandes del tenis mundial alcanzaron a esa edad. Se convirtió en el número uno más joven de la historia con apenas 19 años y, hasta la fecha, ya acumula 18 títulos ATP, incluyendo cuatro Grand Slams conquistados en las tres superficies principales: US Open (2022), Wimbledon (2023 y 2024) y Roland Garros (2024). A esto suma seis títulos de Masters 1000 y victorias en torneos ATP 500 y 250, consolidándose como uno de los jugadores más precoces y versátiles del circuito actual. El verano pasado, además, Alcaraz añadió a su palmarés la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de París, tras una emocionante final ante Novak Djokovic en la pista Philippe Chatrier de Roland Garros. Este logro olímpico, lejos de ser una decepción, representa un hito más en la carrera de un deportista que, a pesar de su juventud, ya ha dejado una huella imborrable en la historia del tenis español y mundial.
Evidentemente estos éxitos no han tardado en venir acompañados de comparaciones con Rafa Nadal y esperando que sea un digno sucesor del mejor deportista español de la historia. Por su parte el propio Alcaraz siempre ha comentado que quiere seguir su propio camino pero que su ambición es la de ser uno de los más grandes
Expectativas y presión: ¿justas o desmedidas?
“La presión es un privilegio», éstas fueron las palabras que comentó Novak Djokovic en una rueda de prensa en los JJ.OO después de que le preguntaran sobre la retirada temporal de la gimnasta Simone Biles por problemas de salud mental. Esta visión, que significa que la presión es una consecuencia del éxito y de tener una posición privilegiada para seguir lográndolo, puede ser un arma de doble filo, de hecho paradójicamente Djokovic se vio superado emocionalmente en esa edición. Alcaraz desde que cumplió la mayoría de edad ha ido viendo cómo la gente le ponía una presión desorbitada que debe ser difícil de llevar para un chico tan joven pero que a su vez, muestra que la gente ve en él un absoluto prodigio de este deporte. Pese a que las expectativas parecían inasumibles, el joven murciano ha ido superándose, logrando más títulos que los que tenía el Big Three a su edad.
Tales logros deberían ser suficientes para que la opinión pública estuviera rendida a sus pies. Sin embargo, desde su explosión en 2022 no hemos parado de ver críticas a su comportamiento, comparándolo con Rafa (un caso único), a sus desconexiones en los partidos, a su actitud chulesca, etc. Pese a ello Alcaraz ha tenido la personalidad de hacer caso omiso a estas críticas y seguir haciendo su propio camino. Pese a ello, las críticas le comenzaron a afectar cuando las derrotas comenzaron a sucederse, especialmente después del batacazo emocional de perder la final olímpica contra Novak y un final de temporada que al español todavía le cuesta ya que las condiciones en indoor son todavía su talón de aquiles, pese a su reciente título en Rotterdam. El español lo justificó declarando que le suele costar mantener la motivación en el final de la temporada, y que disfruta menos de jugar al tenis por estar tanto tiempo fuera de su hogar.
Al fin y al cabo es muy fácil soportar la presión y las críticas cuando una gana constantemente ya que parece que éstas no tienen fundamento sin embargo, cuando uno comienza a no obtener los resultados que desea, el subconsciente comienza a decirte que quizás esos detractores puedan tener la razón. Alcaraz podrá llegar a tener un éxito similar al de Rafa en el futuro pero es un tenista muy distinto, se aleja bastante de la mentalidad de robot de Rafa y Nole y se asemeja más al de Roger, es decir, necesitan disfrutar en la cancha para jugar bien y tener ese “flow” que tiene el español y tenía el suizo. Y para ello el bienestar emocional al entrar a la pista es necesario para que fluya todo lo demás
¿Grandeza o felicidad?
Alcaraz se ha mostrado ambicioso siempre sin embargo, parece que las derrotas le están comenzando a afectar más de lo debido. La temporada pasada es un buen ejemplo de ello, si uno viera sólo los 3 últimos 3 meses de Alcaraz y escuchara las críticas sobre él, lo primero que uno pensaría es que ha sido un año decepcionante. Nada más lejos de la realidad, el murciano ganó Roland Garros, Wimbledon, Indian Wells y Pekín, además de la plata olímpica. Ganar la mitad de los Grand Slams disputados en una temporada sería un hito inalcanzable para casi todos y evidentemente un grandísimo éxito. Sin embargo al español se le acusó de quedarse estancado por parte de prensa y aficionados y el propio Alcaraz declaró que había sido un año complicado.
En mi opinión llevamos ya tiempo sobredimensionando todo lo que rodea a Alcaraz, de marzo a julio todo eran titulares y opiniones hablando de que se convertiría en el más grande. Tras el fracaso del US Open, estaba estancado y Sinner le estaba comiendo la tostada.
Alcaraz tiene todavía 22 años y toda esta montaña rusa parece que le está comenzando a generar una ansiedad que está llevando a las pistas. Sin embargo, lo que queda claro es que el español tiene una mentalidad diferente a la que se presupone que debería de tener alguien que quiere llegar a ser el más grande en su disciplina. Él quiere ser el más grande mientras disfruta del camino, y esto supone tomarse descansos, salir de fiesta y pasar tiempo con amigos y familiares, su razonamiento es que si esto le impide ser el mejor, lo que sacrificaría sería lo segundo ya que su bienestar personal está por delante a su ambición.
Reflexión final
El debate interno que tiene Alcaraz debería ser una gran reflexión para nuestras vidas. ¿Es posible ser el mejor en algo sin renunciar a nuestra vida personal? y ¿cuál es el verdadero éxito? En mi opinión pensar con sólo 22 años ser el más grande de la historia es un enfoque incorrecto. Primeramente porque es algo que dejas en manos del juicio subjetivo de la gente, de hecho lo podemos ver con Djokovic, que es claramente el jugador con más títulos de la historia pero que mucha gente pone en duda su trono por diferentes motivos que pueden ser más acertados o no. Ser el mejor de la historia no debe ser un objetivo, sino la consecuencia a la consecución de objetivos que se debe ir planteando el español, a corto y medio plazo, Ya sea acabar el año como número 1 del ránking, mejorar el rendimiento en determinadas superficies, ganar en regularidad, o disfrutar en la pista siempre que pueda.
Quizás este último objetivo sea el más complicado para Carlos ya que por su carácter, le es difícil ser feliz y a la vez ser un robot capaz de estar 11 meses fuera de su casa compitiendo cada semana. Es muy probable que Carlos durante su carrera decida tomarse descansos durante la temporada para recobrar su felicidad que tanto necesita para que su tenis funcione. Y es aquí cuando la opinión pública le criticará por no ser un “profesional” como lo era Rafa. Una opinión pública que irónicamente, se suele volcar cuando un deportista decide retirarse temporalmente por problemas psicológicos como hizo Ricky Rubio recientemente. Creo honestamente que la opinión pública no ha sido nunca coherente respecto a la figura del español, la sombra de Nadal es muy larga y exigirle ser el siguiente Rafa parecía ser una exigencia exagerada pero cada vez que el murciano cae en un torneo las críticas son iguales a las que recibía el manacorí.
En conclusión, creo que lo más importante para Alcaraz es aprender a aislarse del ruido exterior y centrarse en su propio camino, compitiendo, como bien dice su documental, “a su manera”. Es natural que, con el paso del tiempo, su visión sobre la vida y el tenis evolucione, y que sus prioridades cambien conforme gane experiencia. Sin embargo, lo fundamental es que no pierda su carácter ni la alegría que transmite en la pista, porque de ahí nace su mejor tenis y, en última instancia, sus éxitos. El verdadero triunfo no está solo en los títulos, sino en ser capaz de disfrutar y ser feliz mientras hace lo que le apasiona. Mientras Carlos conserve esa pasión y autenticidad, los logros deportivos llegarán como consecuencia.





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