El circuito que destruye a sus estrellas
La reciente espantada de las máximas figuras del circuito del Master1000 de Toronto demuestra la crisis de sostenibilidad que sufre el circuito atp actualmente. En comparación con otros deportes el tenis muestra grandes diferencias en relación a la cantidad de meses de competición y la cantidad de meses de descanso. Esto se debe principalmente a que la presente temporada consta de 60 torneos en 29 países, incluidos eventos de Grand Slam, torneos ATP Masters 1000, ATP 500 y ATP 250 (What Is the 2025 ATP Tour Calendar? | ATP Tour | Tennis, n.d.). Como consecuencia, la temporada se extiende a los 11 meses, dejando sólo un mes de descanso, que los tenistas utilizan de pretemporada para corregir aspectos de su juego. Esto sumado a la excesiva cantidad de torneos y la diversidad geográfica implica enormes dificultades para seguir el ritmo que te exige el circuito.
Como vemos en el gráfico, la diferencia entre el tiempo de competición y el de descanso respecto a otras competiciones es alarmante y va a desencadenar en mi opinión, en una guerra entre jugadores y ATP si no se toman decisiones drásticas. Sobretodo teniendo en cuenta que ya las otras competiciones con las que estamos comparando sufren en su mayoría también de un calendario demasiado cargado como puede ser la NBA o la Premier League
Testimonios de tenistas
Las quejas por parte del colectivo de jugadores que forman parte del circuito son cada vez más claras y no dejan lugar a dudas sobre la postura que tienen, por un lado el tenista español Carlos Alcaraz declró recientemente; “Yo creo que hay muchos torneos obligatorios durante el año, pero probablemente en los próximos años habrá más torneos obligatorios. Probablemente, nos van a matar en cierta manera” (El Economista, 2024). El aleman Alexander Zverez también declaró algo similar «no existe ningún deporte en el que se juega tanto» (Perez, 2024). Sin embargo, este tipo de declaraciones no siempre va en consonancia con las acciones de los jugadores, ya que podemos ver que cada vez que el circuito otorga un respiro, son los propios jugadores los que aprovechan para hacer exhibiciones a miles de kilómetros de sus hogares por un buen pellizco. Y es que la tesitura actualmente es complicada, nadie quiere perder su parte del pastel, lo que complica que cada una de las partes ceda. Actualmente en el tenis, y en todos los deportes, la forma de hacer más dinero pasa por aumentar la oferta de partidos y no la calidad de los mismos por lo que de momento parece utópico pensar en un escenario en el que los jugadores puedan descansar más y no ganar menos.
Impacto de los viajes
Cuando comentamos lo extenuante que puede ser el circuito ATP solemos obviar uno de los componentes más importantes, que es el de los viajes. Como expliqué en el primer párrafo, el circuito se desarrolla en 29 países distintos, lo que implica una enorme cantidad de vuelos, muchos de ellos de varias horas, añadiendo así el problema del jet lag que complica todavía más la adaptación de los tenistas. Exceptuando a la máxima élite, el resto de tenistas no se pueden permitir llegar a un país de una zona horaria distinta 1 semana antes para así poder aclimatarse de una mejor manera. Primeramente porque es probable que vengan de jugar un torneo los días anteriores y segundo porque de esta manera pueden disminuir los costes de los desplazamientos, tema que es un quebradero de cabeza para aquellos que no se encuentran en puestos altos del ránking.
Novak Djokovic, que algo debe saber del tema, declaró en una rueda de prensa del US Open del año pasado que el jet lag le estaba afectando más de lo habitual. En resumen y aunque estamos hablando de un problema multifactorial, podemos ver como cada vez son más frecuentes las eliminaciones de jugadores tops en las primeras rondas incluso contra jugadores que vienen de la fase previa pero que se encuentran mucho más adaptados a esas condiciones en específico pese a ser en la teoría tenistas de un nivel mucho más inferior.
.
Impacto físico, lesiones, retiradas
Las lesiones son sin lugar a dudas el aspecto más negativo en todos los deportes, y parece ser que en el tenis va en aumento. La alta carga de partidos sumado a la cantidad excesiva de viajes, que implica un empeoramiento del descanso son un cóctel devastador para la salud de los tenistas. Los momentos más delicados suelen ser las transiciones de superficies, un ejemplo lo tenemos cuando termina Roland Garros, y es que después de una gira tan larga y exigente como es la de la tierra batida, los jugadores comienzan a jugar torneos de hierba casi sin tiempo de adaptación ya que la gira de césped está muy condensada. En consecuencia, podemos ver como en 2024, 10 tenistas se retiraron en una sola semana entre Berlín, Halle, Queen’s y Birmingham (Rodríguez, 2024).
Impacto psicológico
El aspecto psicológico es probablemente del que más se discute en la actualidad, pese a que hace una década casi que ni se valoraba. El tenis es un deporte muy solitario y que exige mucho a nivel mental, generando en tenistas numerosos momentos de estrés, ansiedad o incluso depresión. Alcaraz llegó a comentar que las temporadas son tan frenéticas que el jugador acaba jugando en piloto automático, perdiendo por el camino la motivación de jugar. Zverev también declaró recientemente “Me siento bastante solo en la vida ahora mismo”, alarmando bastante a sus fans. Al fin y al cabo los tenistas son personas y el circuito tiene a día de hoy una exigencia que no te permite no estar al 100% emocionalmente y tampoco te da tiempo a trabajar ese aspecto de tu vida porque el tenis no para y la presión tanto de fans, patrocinadores, prensa, etc es incansable.
Extensión de los masters 1000, un problema más que una solución
La extensión de los M1000 de 7 a 12 días parecía ser una solución a algunos de los problemas aquí planteados, al durar más días, más tiempo de descanso entre partidos permitiendo una mejor recuperación y también una mayor adaptación a las condiciones de cada torneo al haber un día de descanso entre partidos. Sin embargo, y obviando la verdadera motivación que hay detrás, que es la de ingresar más por venta de entradas, a los tenistas parece que no les acaba de funcionar esta modificación. Al alargar estos torneos han comprimido aún mas si cabe el calendario, disminuyendo los días de descanso entre torneos. Además al ser más largos los torneos, aunque haya más descanso entre partidos, obliga a los tenistas a estar todavía más días fuera de sus hogares, aumentando la carga emocional de los tenistas. En resumen, se quiso justificar una decisión con fines económicas alegando a la salud de los jugadores y ni eso les ha funcionado.
Postura de la ATP
El presidente de la ATP, Andrea Gaudenzi, ha respondido a las críticas argumentando que «los jugadores son trabajadores independientes que pueden decidir su propio calendario». Es cierto que a diferencia de otros deportes como el fútbol o el baloncesto, los tenistas no tienen un contrato y por ende, son dueños de su propio destino. Sin embargo, estas declaraciones no son del todo verídicas ya que los tenistas sí tienen una obligación contractual de jugar los m1000 y los Grand Slams en caso de no tener lesión alguna. Si bien es cierto que con alegar unas simples molestias sería suficiente para no jugar un torneo, tenemos el ejemplo perfecto ahora con Toronto, la presión del circuito prácticamente obliga a jugar ya que los tenistas no se están jugado sólo la gloria personal evidentemente y detrás hay presiones económicas muy grandes y un ránking atp que penaliza enormemente si comienzas a saltarte torneos.
Por otro lado el presidente de la ATP declaró, con razón en este caso en mi opinión, que los tenistas también podrían disminuir sus millonarias exhibiciones o los circuitos alternativos como el UST Tour. Con este conflicto lo único que queda claro es que ambas partes ponen el dinero por delante del bienestar físico.
Sin embargo, la declaración más preocupante que soltó Andrea Gaudenzi, presidente de la ATP, fue la de que para reducir física de los jugadores, habría que reducir el número de torneos ATP 250. Eliminar o reducir este tipo de torneos perjudicaría principalmente a los tenistas de menor ranking y menor nivel. Estos torneos tienen su razón de ser ya que son el principal acceso, además de los Challenger, que tiene la “clase media” y baja del tenis profesional para sumar puntos, obtener ingresos y aspirar a escalar en el ránking. Los jugadores top pueden permitirse planificar su calendario en base a Masters 1000 y Grand Slams, pero quienes están fuera del top 50 o top 100 dependen de esos torneos para sobrevivir en el circuito y progresar.
Reducir los ATP 250 hará más difícil la transición para jóvenes talentos, especialistas en ciertas superficies o jugadores en reconstrucción. Además, acortaría el abanico de oportunidades a mercados emergentes y ciudades pequeñas que sólo pueden organizar torneos de esa categoría. En resumen: eliminar ATP 250 aliviana a los tenistas de élite, pero “asfixia” a los que más necesitan dichos torneos para sostener su carrera.
Conclusiones
Creo honestamente que no hay solución que consiga satisfacer a todas las partes. Es obvio que los jugadores más top están a favor de reducir la duración de las temporadas para reducir la fatiga. Evidentemente esto conllevaría una reducción de prize money que para los mejores jugadores sería perfectamente solucionable con unas cuantas exhibiciones alrededor del mundo pero que para el resto del circuito podría ser una piedra más en el camino de un circuito que precisamente no se le conoce por su sostenibilidad económica. Sobretodo si la idea es reducir los torneos más pequeños ya que en ningún escenario se contempla quitar M1000 o Grand Slams evidentemente. Además la ATP no va a querer reducir su parte del pastel así que actualmente tenemos una mezcla de intereses con difícil situación así que nos tocará esperar a que los jugadores decidan mover ficha o por el contario, seguirán jugando cada vez más partidos y ganando cada vez más dinero.




Deja un comentario