Un Deporte Insostenible

¿Un Deporte en Crisis? El tenis es uno de los deportes más famosos y practicados del mundo y con una larga tradición. Por otro lado, siempre ha gozado de la etiqueta de ser uno de los más elitistas, siendo insostenible para una gran mayoría y una amenaza también para el crecimiento del mismo. El mayor…

¿Un Deporte en Crisis?

El tenis es uno de los deportes más famosos y practicados del mundo y con una larga tradición. Por otro lado, siempre ha gozado de la etiqueta de ser uno de los más elitistas, siendo insostenible para una gran mayoría y una amenaza también para el crecimiento del mismo.

El mayor problema es que es una amenaza que parece invisible, uno se pone a ver los grandes torneos y ve a Alcaraz y Sinner llenando estadios, haciendo récords de recaudación, los jugadores cada vez ganan más, etc. Pese a esto, esta industria parece un regalo envenenado para muchos de los tenistas que intentan dedicarse a ello.. El serbio Novak Djokovic hace un par de años comentó lo que muchos piensan pero pocos se atreven a decir, sobre todo si eres parte de los privilegiados, claro, “es muy importante recordarnos siempre que somos, según algunas estadísticas, el tercer o cuarto deporte más visto a nivel mundial”. 1.300 millones de personas lo ven, pero no podemos tener más de 400 personas viviendo de este deporte, tanto hombres como mujeres. Creo que tenemos que poner eso en nuestra mente y realmente pensar si este deporte lo está haciendo muy bien o no” (Nacion, 2023)

La realidad es que el tenis tiene a día de hoy una crisis de sostenibilidad económica que afecta tanto a los que están en la élite como a los que luchan por estar en ella. La consecuencia de esto es clara, las futuras generaciones ven cómo hay una barrera que sólo superan unos pocos, y aquí es donde aparecen otras amenazas que más adelante explicaré como el pádel o el pickleball.

Datos de una concentración de ingresos sin igual

Con datos como que el top 10 del ránking ATP concentra prácticamente el 40% de los ingresos totales, o que solo el 15% de los tenistas profesionales generan beneficios, queda claro que el sistema económico del tenis no es justo.

La concentración de los ingresos es extrema, año tras año vemos records de recaudación por parte de los tenistas más exitosos como consecuencia del aumento de prize money de los grandes torneos pero también vemos que para el resto la realidad no ha cambiado mucho, lo que nos indica que el pastel es más grande pero el reparto sigue siendo el mismo.

Según datos del estudio de PLOS One, solo 237 de 1.931 tenistas (12,27%) ganaron más del promedio ($105.442). Sin embargo el problema no reside en el porcentaje de tenistas que ganan más del promedio, es evidente que en cualquier deporte siempre va a ser un porcentaje menor el que más gane, el problema está en el tamaño de la muestra, y es que hay poquísimos tenistas que de verdad ganen un buen sueldo jugando al tenis profesional lo que contrasta mucho con otros deportes como el fútbol o el baloncesto que concentran a miles de jugadores profesionales.

Los desconocidos costes de ser un tenista profesional

Si has jugado al tenis durante años, quizás seas más consciente de los gastos que implica practicarlo. De su bolsillo cada tenista tiene que pagar, impuestos aparte, tres grandes conceptos: vuelos, hoteles y entrenador (es importante aclarar que un tenista es autónomo y no forma parte de ninguna entidad que sufrage los gastos) En primer lugar, los desplazamientos los pagan íntegramente, con el hándicap de que nunca pueden reservar el vuelo de vuelta a casa porque no saben cuándo perderán (Estas Son Las Cuentas Anuales De Un Tenista Top 50, n.d.). Es cierto que es bastante complicado hacer un rango ajustado de gastos porque dependen enormemente del ranking del jugador, del número de torneos que juegue, victorias, etc pero pueden ir desde los 50.000$ a los 150.000$ por persona es decir, habría que incluir aquí al staff del jugador aunque muchos jugadores de ranking mas bajo tratan de llevar al mínimo de personas posibles a los torneos. En estos gastos de viaje incluimos tanto hoteles como dietas, que son otro concepto de gasto importante. Evidentemente el nivel del hotel irá en consonancia con los ingresos del jugador, pero de cualquier forma suelen ser costes bastante altos ya que los jugadores tratan de estar en hoteles cercanos a las sedes de los torneos.

Por otro lado, los costes derivados del staff de cada jugador son muy variables, primero porque cada jugador puede tener a todos los miembros que quiera o pueda permitirse, incluyendo aquí entrenador, nutricionista, preparador físico, fisioterapeuta, psicólogo, etc. La mayoría de estos cobran en forma de sueldo fijo, pero el entrenador en varios casos suele cobrar en porcentajes de premios y en forma de bonus por torneos ganados.

Por último, aparecen unos gastos que mucha gente no tiene en cuenta y son los del equipamiento. Aquí hay que aclarar que en el caso de los top la mayoría o la totalidad de estos gastos son sufragados por sus patrocinadores, pero para el resto de mortales, y aquí incluimos también a jugadores profesionales, suelen ser costes bastante altos que pueden ser desde los 5,000 hasta los 40,000 € al año . Si bien hemos comentado que la mayoría de los profesionales al menos obtienen sus raquetas gratis, generalmente tienen que pagar por el encordado. Y algunos de ellos pagan una considerable suma anual a un servicio privado de encordado y personalización para mantener su equipo constante y en la mejor forma (Estas Son Las Cuentas Anuales De Un Tenista Top 50, n.d.).

El Drama del Circuito Challenguer

Para la mayoría de los aficionados al tenis, el circuito Challenger les parecerá una especie de segunda división; sin embargo, y pese a la escasa relevancia mediática que tiene, es uno de los pilares más importantes del tenis.

Este circuito cumple varias funciones, primero el de hacer de puente entre jugadores que apenas pueden considerarse profesionales y la máxima élite constituida en la ATP. Además, sirve para dar experiencia y confianza tanto a promesas como a jugadores que han perdido el ránking por largas lesiones. Sin embargo, para todos los que componen este extenso circuito, es un quebradero de cabeza la sostenibilidad económica. El escaso público, no quiero contar aquí a los ludópatas, viene acompañado de una carencia de patrocinadores y de un irrisorio prize money.

Dejando claro que el circuito Challenger es un pilar fundamental en la industria del tenis, la cuestión es si puede o debe ser sostenible. El presidente de la ATP, Andrea Gaudenzi, lo tiene bien claro: “Creo que jamás será posible que el circuito Challenger sea sostenible. La razón es que simplemente carece del interés de los aficionados y del compromiso de los patrocinadores”. Estas declaraciones fueron bastante controvertidas, ya que pese a que no se le podrá tachar de vendehumos a Gaudenzi, también es verdad que si el máximo dirigente piensa de esta manera, difícilmente el circuito va a poder prosperar en el futuro. Así lo cree el extenista alemán Dustin Brown, que declaró en redes sociales: «¿Cómo podría ser sostenible el circuito Challenger si nuestro presidente piensa y habla de esta forma?».

La realidad es complicada; nadie puede obligar a la gente a ver un producto que no le interesa y, por tanto, tampoco puede obligar a los patrocinadores y a ATP a invertir en pérdidas. Y es que el circuito tiene que servir como formación con el fin de llegar al circuito ATP y ahí sí ser solventes económicamente. Esta opción a día de hoy es la más consecuente, pero todavía faltan pasos para conseguirlo. El objetivo debe ser que los tenistas sean capaces de costearse completamente sus gastos y que no se vean obligados a hacer sacrificios en cada torneo como comentaba el tenista británico Liam Broady, que muchas veces tenía que viajar sin ningún miembro de su staff para reducir gastos. Al menos parece que se va por buen camino, ya que en 2025 se han invertido 28,5 millones de euros en el circuito de jugadores, habitualmente entre el Top 100 y el Top 250. Se trata de 6,2 millones más que en 2024, y una cifra que ha aumentado un 135% desde 2022 (“La ATP Aumenta Los Premios Del Challenger Tour – ESPN,” 2024)

Reflexiones Incómodas

El presidente de la ATP fue el primero que se atrevió a decir una realidad que puede doler a muchos pero de la que no se puede escapar. Las quejas de los jugadores sobre la sostenibilidad del circuito más allá del top 100 y del circuito Challenger son lícitas, pero la realidad es que la mayoría del público sólo le interesa ver a los mejores jugadores del mundo.

Evidentemente no podemos obligar a que la gente vea este tipo de partidos, hay que aclarar que esto no tiene nada que ver con la calidad del espectáculo, de hecho hay muchísimos partidos de gran nivel que se juegan en estos escenarios secundarios, pero la realidad muchas veces es injusta y a día de hoy que el número 400 del ránking esté bien pagado es una utopía.

Otro factor clave es que el tenis es un deporte individual, y a diferencia de deportes colectivos como el fútbol o el baloncesto, la gente no se mueve por sentimientos de pertenencia sino simplemente por gusto personal, la gente quiere ver buen tenis, es una pasión racional. Si bien es cierto que la gente suele apoyar a los jugadores de su país, la condición sine qua non aquí no es la bandera sino el nivel del jugador, ya que también habrá un tenista de ese país siendo el número 350 del ránking y cuyo apoyo recibido será cero.

“Tengo sentimientos encontrados”, dice Drysdale sobre el tema. “Vive tu sueño, pero si solo puedes llegar al puesto 250 del mundo, quizá no deberías ganar tanto dinero. Quizá sea hora de cambiar de profesión. No sé cuál es el límite, pero tiene que estar cerca de esa cifra” (Tennis.com, 2023). El analista de ESPN sintetizó claramente otra dura verdad, y es que la industria del tenis no necesita a cientos y cientos de tenistas para mantenerse. Como comenté anteriormente, la gente sólo le interesa ver a los mejores, y eso significa que con un buen top 100 debería bastar.

La conclusión aquí es que si estás fuera del top 100 estás abandonado a tu suerte ya que por cómo está montada la industra, la realidad es que no les necesitan para que funcione ya que por muy difícil y caro que puede ser llegar a la élite, siempre habrá grandísimos tenistas. En definitiva, no es simplemente un problema de difícil solución, es un problema cuya solución no interesa encontrarla.

La amenaza externa

Pádel y Pickelball

Queda claro que el tenis ya está enfrentando a varios de sus problemas internos pero es que su mayor amenaza viene por parte de sus primos hermanos.

DeporteSuperficie (m²)Coste de construcciónJugadores por pistaRentabilidad / m²
Tenis26160.000 € – 100.000 €2 – 41x
Pádel20025.000 € – 40.000 €42,5x
Pickleball827.000 € – 15.000 €43,8x

En el mundo en el que vivimos nada funciona si los números no cuadran y como vemos en la gráfica si nos pusiéramos en la piel de un inversor todos sabríamos qué inversión descartar de primeras.

El pádel y el pickleball juegan con una baza muy importante y es la del número de jugadores por pista. Si bien es cierto que en el tenis también se puede jugar dobles, la categoría importante es el individual, mientras que en los otros 2 deportes casi siempre involucran a 4 personas. Esto conlleva a que los clubes puedan cobrar más por cada pista ya que el precio se divide entre 4 y no entre 2. El segundo factor más importante es el del espacio y es que pese a que en el pádel y en el pickleball sean más jugadores, el espacio es mucho más pequeño, por lo que los costes de construcción se disminuyen en gran medida. En consecuencia podemos observar que la rentabilidad de una pista de tenis es muy inferior a la de padel o pickelball lo que ha desencadenado en un boom total de aperturas de clubes nuevos en todo el planeta.
Además hay que añadir otros factores como el carácter social, que siendo 4 personas es evidentemente mayor o el factor físico, y es que el tenis es de lejos el deporte más exigente, lo cual provoca que jugadores de tenis transicionen a estos deportes una vez van cumpliendo años. Además, la curva de aprendizaje es más rápida al ser deportes más sencillos técnicamente.

En definitiva, el pádel y el pickleball generan más y cuestan menos y aupados por el alto carácter social que ostentan estos deportes están logrando un sorpasso que nadie veía años atrás

Conclusiones

A lo largo del artículo hemos repasado las múltiples limitaciones y amenazas que enfrenta y enfrentará el tenis: la creciente concentración de ingresos, los elevados costes de acceso a la élite, la insostenibilidad del circuito Challenger, una industria poco interesada en agrandar el pastel y la competencia emergente del pádel o el pickleball.

Sin embargo, al tenis todavía le queda una última bala: el legado, el glamour o lo que hoy se denomina aura. En este terreno juega en una liga propia. La estética del tenis es imbatible: las fresas con nata de Wimbledon, la arcilla de Roland Garros, el Honey Deuce del US Open, la iconografía de Melbourne, los outfits, los rituales y los escenarios.

Practicar tenis sigue otorgando un estatus social que muy pocos deportes pueden ofrecer, quizá solo comparable al golf o la Fórmula 1. Y en un contexto cultural dominado por la nostalgia, lo vintage y la estética como valor en sí mismo —especialmente en redes sociales—, el tenis no solo resiste, sino que aplasta en términos simbólicos.

La gran incógnita es si todo esto será suficiente para sostener el futuro del tenis o si acabará convirtiéndose en un refugio elitista incapaz de adaptarse a las nuevas dinámicas del consumo deportivo.

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Rewatch one of the biggest matches in history.

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